Cómo hacer un libro de recetas de la familia con fotos de cada plato y sus anécdotas en 6 pasos

Hacer un libro de recetas de la familia con fotos de cada plato y sus anécdotas se resume en 6 pasos: elegir las recetas y quién las cuenta, fotografiar los platos y los momentos alrededor de la mesa, recoger la historia de cada plato, escribirlo con calma, montar el libro y compartirlo con toda la familia. Aquí va la guía completa para empezar desde cero.

Los pasos para hacer el libro de recetas familiar

  1. Elige unas 12 o 14 recetas que realmente cuenten algo de vuestra familia.
  2. Decide con quién vas a conversar para rescatar cada receta y su historia.
  3. Fotografía cada plato terminado y también los momentos alrededor de la mesa.
  4. Anota anécdotas familiares sobre quién enseñó el plato y cuándo se comía.
  5. Redacta la receta completa con cantidades, pasos y trucos personales.
  6. Reúne todo en un libro que pueda pasar a la siguiente generación.

Ahora vamos paso a paso, porque cada uno tiene su truco.

Paso 1. Elige las recetas que de verdad cuentan vuestra historia

No hace falta recopilar todo el recetario de la abuela. Mejor pocas recetas y bien hechas. Piensa en los platos que se repiten en vuestras comidas, los que se cocinan en Navidad, los que alguien pide «como los de casa» cuando se va de viaje.

Con entre 12 y 14 recetas tienes un libro con cuerpo sin que el proyecto se convierta en una tarea eterna. Si en algún momento dudas entre dos platos, pregúntate cuál tiene historia detrás. Ese gana.

Paso 2. Rescata las recetas conversando, no interrogando

La parte más bonita del proyecto es también la que más gente deja para después. Las medidas exactas casi nunca están por escrito, y la manera más fácil de conseguirlas es cocinar juntos. Ahí salen los «un chorrito», el «hasta que suene la masa» y los trucos que nadie enseña si no es delante de la olla.

Aprovecha esas horas de cocina para dejar que te cuente. Quién le enseñó el guiso, en qué ocasiones se preparaba, qué pasaba si se quemaba. Esas conversaciones son las que convierten un cuaderno de recetas en un recuerdo familiar de verdad.

Paso 3. Haz fotos del plato y de lo que pasa alrededor

Las fotos son lo que hace que el libro se sienta vivo cuando se hojea dentro de unos años. Conviene tener dos tipos de imágenes:

  • La foto del plato terminado, con luz natural y sin prisa. No hace falta ser fotógrafo, basta con acercarse a la mesa junto a una ventana.
  • Las fotos de los momentos, la cocina llena de harina, las manos amasando, la mesa con todos. Estas son las que más emocionan con el paso del tiempo.

Si algún familiar vive lejos, pídele que fotografíe su versión del plato cuando lo cocine en su casa. Así el libro reúne Cocinas que ya no comparten mesa, pero sí recetas.

Paso 4. Recoge las anécdotas de cada plato

Cada receta lleva una historia. Anótala aunque parezca pequeña. El domingo que se quemó el flan y se comió igual, la tía que ponía doble de limón, el año que nadie acertó con el turrón.

Estas anécdotas familiares son el corazón del libro. La receta se puede encontrar en internet, pero el porqué de cada plato solo existe en la memoria de quien lo cocina. Cuando preguntes, usa remates abiertos como «¿quién te enseñó esto?» o «¿cuándo se hacía en casa?». Funcionan mejor que las preguntas de sí o no.

Paso 5. Redacta la receta con todo el detalle

Hora de pasar en limpio. Cada receta debería llevar, como mínimo, estos apartados:

  • Ingredientes con cantidades lo más exactas posible.
  • Pasos ordenados, escritos como los explica ella o él, con su lenguaje.
  • Los trucos personales, esos toques que no salen en ningún libro de cocina.
  • Un espacio para la foto del plato y las fotos del momento.
  • Un hueco para la historia y las anécdotas del plato.

Escribir a mano tiene un valor que el ordenador no alcanza. Si el familiar prefiere dictar, podéis grabar la conversación y transcribirla después, pero si alguien puede rellenarlo con su letra, mejor todavía. Ese detalle es lo que lo convierte en un legado.

Paso 6. Da forma al libro y compártelo

Con el material reunido, toca decidir el formato. Podéis maquetarlo vosotros mismos o partir de un libro guiado que ya traiga los apartados preparados, que simplifica mucho el trabajo. Si te planteas cuál encaja mejor en tu caso, te puede ayudar este artículo sobre cómo comprar un libro de recetas de la abuela con espacio para fotos.

Y si la familia está repartida por varias ciudades, la versión digital os permite ir rellenándolo entre todos desde el móvil y añadir fotos de cada cocina. En este otro artículo contamos cómo guardar las recetas de familia con apartados para menús de Navidad y fiestas, que encaja muy bien si vuestra cocina gira alrededor de fechas señaladas.

También puede ser un buen momento para pensar más allá de la cocina. Si quieres conservar la vida entera de quien cocina, no solo sus platos, en este artículo comparamos un libro de recetas de familia frente a un libro de memorias de vida para que elijas bien.

Para qué sirve este libro, más allá de las recetas

Un libro así es un historias de familia en formato libro, con la mesa como protagonista. Sirve para conocer mejor a quien lo rellena, para descubrir de dónde vienen los platos que lleváis toda la vida comiendo y para que los nietos tengan, algún día, la receta contada con la voz de quien la aprendió.

También es la excusa perfecta para pasar tiempo juntos. Cocinar juntos, fotografiar, preguntar. El libro es la consecuencia; el tiempo compartido es el regalo.

¿Cómo es el libro resultante?

El resultado depende del formato que elijas, pero un buen libro de recetas familiar suele ser manejable, de tapa blanda resistente, con una página por receta que incluya ingredientes, pasos, foto y un hueco para la historia del plato. El ideal es que cada plato se entienda sin leer nada más, y que quien lo herede lo hojee como quien hojea un álbum de fotos.

También te puede interesar: Quiero Conocer Tus Recetas.

Preguntas frecuentes

¿Qué anécdotas familiares valen la pena recoger en el libro de recetas?

Todas las que salgan de forma natural. Vale más una anécdota breve y verdadera, como el día que se cayó la tarta o la vecina que regaló la receta, que un relato largo y forzado. Si dudas, anótala. Con el tiempo esas frases sueltas son las que más emocionan al leer el libro.

¿Cómo es el libro una vez terminado?

Es un libro con una receta por página, su foto, sus ingredientes y pasos, y un apartado con la historia del plato. Se hojea como un álbum, se cocina con él en la mesa y aguanta el uso diario si el material es de calidad. Su valor, con los años, es más de recuerdo que de recetario.

¿Qué tipo de historias de familia caben en un libro de recetas?

Las que giran alrededor de la comida. De dónde viene cada receta, quién la enseñó, en qué fechas se preparaba y cómo cambió con los años. Si además quieres recoger la vida completa de ese familiar, puedes combinar el libro de recetas con un libro guiado de recuerdos, así queda la cocina y también la historia de su vida.

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